jueves, julio 21, 2005

Una noticia, cinco titulares

Hola amigos, soy Coco, y hoy os voy a dar un ejemplo de la vomitiva manipulación informativa, o de cómo según qué periódico leas te cuentan una cosa u otra.

La noticia, que casi llegan a las manos 2 diputados (uno del PSOE y otro del PP) en los pasillos del Congreso.

Veamos los titulares:

El mundo:
Grave incidente entre Rubalcaba y un diputado del PP tras un tenso debate por el fuego de Guadalajara.
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El País:
Un diputado del PP intenta agredir a Rubalcaba
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Libertad Digital:
Rubalcaba acusa de fingir a un diputado del PP que venía del entierro de un amigo en Guadalajara
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La Razon:
Rubalcaba y un diputado del PP, a punto de llegar a las manos en el Congreso
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ABC:
El primer debate sobre la catástrofe acaba en una gran bronca en el Congreso
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Y tú, ¿de quién eres?

lunes, abril 18, 2005

Cuando menos es más

Hoy es uno de esos días en que estoy serio y filosófico y me apetece hablar de algo que esté próximo a la vida real. Aprovechadlo, porque no tengo muchos días así... Concretamente, llevo un par de meses planteándome que he cometido un error como friki consumista que soy: comprar más cosas de las que realmente necesito. Después de analizar un poco el problema (y sus consecuencias), creo que ya lo tengo claro: menos es más.

Quien haya visto la película El club de la lucha (o leído el libro en que está basada) tal vez recuerde la frase que le dice Brad Pitt a Edward Norton: Lo que posees te acabará poseyendo (frase que, por cierto, creo que es de Hobbes), refiriéndose a las posesiones materiales y la dependencia que acabamos creando de ellas.

El caso es que en cierta medida, los techno-frikies (aquellos que no podemos vivir sin cacharritos que lleven pilas, baterías, teclas o se enchufen a la corriente) llega un momento en que casi nos volvemos esclavos de nuestros pequeños cacharros. Portátiles de 2 kilos colgando del hombro en cada viaje, PDAs de cuya batería estar pendiente, reproductores de MP3 que hay que llenar, usar y recargar, ordenadores que actualizar, etc.

Incluso podemos extender el problema a otras áreas: gran cantidad de ropa de la cual sólo nos ponemos el 25%, muebles enormes o caros que podían haber sido sustituídos por montajes más minimalísticos, todo tipo de colecciones de revistas, libros, cacharros, o películas de las cuales usaremos el 50%, etc. Hemos llegado a un momento en que compramos muchas cosas sin pararnos a pensar si las usaremos realmente o no.

Supongo que no hace falta ser un genio para darse cuenta de todas estas cosas, pero en mi caso la inspiración llegó por culpa de (¿o debería decir gracias a?) un PDA. Os contaré la historia, es breve y supongo que a alguno le habrá pasado algo parecido.

El caso es que toda mi vida he llevado mis tareas apuntadas en una hoja de papel, el famoso "TO-DO" ("to do", en inglés, significa como ya sabéis "Por Hacer"). En esta hoja de papel iba apuntando aquellas tareas (bien del trabajo o bien personales) que se quedaban a medio hacer y que no quería mantener en mi cabeza (u olvidar). Así, el papelito de marras (un folio doblado por la mitad) se llenaba de "- Actualizar software del servidor.", "- Comprar conectores RJ45.", o "- Llamar a cliente Fulanito el 01-01-1970"). Conforme iba completando tareas, las tachaba, y al quedarme sin espacio disponible en el folio simplemente cogía un nuevo folio, copiaba los items sin terminar al mismo, y vuelta a empezar. El problema de este método de "trabajo" era que cada cierto tiempo tenía que emplear un nuevo "medio-folio" y copiar los items sin acabar al nuevo papelito. Era una "gran" pega y busqué la manera de "mejorar" mi método de trabajo.

Pues bien, en un determinado momento de mi vida, me gasté 30.000 de las antiguas pesetas (180 euros) en un bonito PDA Palm M105, con 8 megas de memoria, pantalla de 160x160 píxeles, notas de texto y gráficas, sistema operativo PALM OS 4.1, etc. Y fue un error, porque lo que compré para agilizar mi toma de notas y tareas se convirtió más en una carga y una esclavitud que en un servicio. Veamos:

Para empezar, desempaquetas tu nueva PALM, la enciendes, y te tiras un par de días toqueteando todo lo habido y por haber para aprender a utilizarla al 100%. Estás ilusionado (de hecho, te sientes como un niño con un juguete nuevo).

Entonces te das cuenta de que a partir de ese momento, si quieres que de verdad sea útil tienes que a).- llevarla siempre encima, y b).- usarla. Lo primero implica 200 gramos de peso más en tu chaqueta o tu cartera de hombre o maletín (y menos hueco en él), y lo segundo implica que cada vez que te acuerdas de algo tienes que sacarla del bolsillo, encenderla, lanzar la aplicación adecuada y anotar las cosas en ella.

Además, tienes que estar pendiente de que no se te acaben las pilas o la batería, con lo cual tienes que mirarla regularmente, cargarla, gastar tiempo en hacer sincronizaciones con el PC o backups de su contenido, etc.

Después llega la época en que buscas páginas Web de aplicaciones gratuítas para Palm y te bajas todo tipo de programas (y, porqué no, juegos) para probarlos. Son días y días de perder el tiempo mirando webs, bajando cosas, instalándolas y probandolas para que, al final de todo, cuando realmente te pueden ser útiles se te olvida que tienes una Palm o el programa apropiado, y no lo usas. Y en mi caso no la uso porque escribir en la Palm es un auténtico tostón: o pinchas con el puntero sobre las diferentes letras de un teclado virtual, o escribes en un pequeño área letra a letra, en un "lenguaje" especial llamado Graffiti (o Graffiti2), que es rápido, pero ni un 10% de lo que es simplemente escribir a mano en un papel.

En resumen: acabas siendo el esclavo de un aparato: en lugar de facilitarme la vida (ahorrarte trabajo), tenía que llevarlo encima, escribir lentamente en él, vigilar la batería, recargarla (o cambiar las pilas), hacer sincronizaciones regularmente, hacer backups, bajar nuevos programas o actualizar los existentes, etc, etc, etc.

Pasado algo así como un año, la Palm acabó en un cajón, y cambié el P.D.A. (Personal Digital Assistant) por un P.D.A. (Papel De Apuntar): me compré una libreta de esas de anillas pequeñitas, y mira tú por donde, no gasta pilas, no tengo que estar pendiente de la batería, no tengo que hacer backups, en ella puedo escribir a gran velocidad, o hacer dibujos con una resolución máxima (nada de 160x160 o 320x320). Sí, vale, no tiene juegos, no tiene programitas graciosos y no es tan freakie, pero es la solución ideal para mi problema. Con la PALM, simplemente, me pudo el consumismo: ver un cacharrito con pantalla, pilas y botones era demasiado para mí.

Y al igual que con la Palm, me ha sucedido igual con muchas otras cosas en mi vida. En mi casa tengo 5 PCs: uno es el servidor, otro para mí, otro para mi mujer, otro el portátil, otro un K6-2 que reemplacé. Y la pregunta es: ¿necesito 5 PCs? Cada vez que sale una actualización de Linux o un parche de seguridad, ¿es necesario que pierda 5 veces mi tiempo para solucionarlo? En realidad podría haber bastado con 3 PCs (el mío compartido con mi mujer, el server y el portátil), o incluso con 2. Lo mismo ocurre con determinados cacharros: 2 cadenas de música, 2 reproductores MP3 de bolsillo, ropa para dar y vender, todo tipo de trastos de decoración, etc. Son incontables las veces que he comprado algo y a los 10 días me he dado cuenta de que no tenía que haberlo comprado.

A veces sí que existen cacharros que realmente permiten un ahorro de tiempo. Aunque parezca paradójico, en mi caso el comprarme una consola me ha ahorrado muchos quebraderos de cabeza. Antes de tenerla usaba el ordenador para jugar (normalmente no tengo mucho tiempo libre, así que me gusta encender el PC, poner un jueguecillo que me permita 30 minutos de diversión, y apagarlo). Con los PCs acabé hasta las narices de "compra más memoria", "compra más micro", "compra más disco", "compra una mejor tarjeta gráfica". Me compré la consola, la puse debajo de la tele, y es tan fácil como comprar un juego, meterlo, jugar y apagarla (del botón, a lo bruto). Punto y pelota. Realmente la consola solucionó mi problema de "jugar partidas rápidas" y evitó el tener que estar actualizando ordenadores cada 6 ó 12 meses. Pero antes de realizar ese tipo de compras (comprar algo para ahorrar tiempo) conviene pensarlo mucho, porque en muy contadas ocasiones se consigue ese efecto, y la mayoría de las veces sólo conseguimos un trasto más en casa, para limpiar, actualizar y hacernos perder otros 5 minutillos diarios de nuestro escaso tiempo.

Supongo que a partir de ahora me voy a erigir en defensor de lo minimalista, tanto en decoración como en cuanto a consumo. Y es que, amigos, menos es más :), porque hay en la vida cosas más importantes que cacharritos que se enchufan.

Saludos.